101 Hamacas a orillas del Mekong.

Atardecer en Don Khon.

Atardecer en Don Khon.

Desde Luang Prabang no sabíamos que ruta tomaríamos, así que fue solo cosa de escuchar a otros viajeros y las palabras hamaca, pesca y relajo para que nos entusiasmáramos con el sur de Laos. El lugar se llama Si Phan Don, mas conocido como 4000 islas. Llegar no fue para nada fácil porque a diferencia de Chile, Las carreteras de Laos se encuentran en muy mal estado, lo que al final significó que nos tomara 2 noches de viaje llegar hasta acá, ya que la única ruta posible fue volver a Vientiane (1 noche de viaje), y desde ahí tomar otro bus al atardecer, para llegar a este lugar durante la mañana.

En este lugar, los botes son el principal medio de transporte.

En este lugar, los botes son el principal medio de transporte.

Ya en 4000 islas (el apodo se debe a que en época seca el río Mekong deja salir a la superficie cientos de islotes) debíamos decidir en cual de todas nos quedaríamos, pero la decisión fue bastante simple, pues solo hay tres que se encuentran más habitadas: Don Khon, Don Det y Don Khong. Esta última es la más grande y con mayor población, y la única donde la vida es un poco más “urbana”, razón por la cual preferimos descartarla. Las otras dos se encuentran conectadas por un viejo puente de la época francesa, y aunque todos los atractivos se encuentren en Don Khon, por alguna razón la isla es más barata y menos desarrolla que su vecina, donde han aflorado agencias de viajes, bares y “algo” de vida nocturna (nada fuera del otro mundo), lo que por consiguiente ha sido un imán para la mayoría de los turistas que llegan hasta acá. Buscando un poco de tranquilidad es que preferimos Don Khon a Don Det.

Calle principal.

Calle principal.

Describirla tampoco es tarea difícil; es una pequeña isla (de unos 4 kilómetros de longitud) a orillas del río, con caminos de tierra, palmeras y abundante vegetación; búfalos y vacas vagan por las partes mas remotas de la isla, y en su mayoría se encuentran casas simples y gente acostumbrada a aquella “amistocracia” que caracteriza a los lugares en donde todos los habitantes se conocen. Se notaba que hace tan solo un par de años se empezó a recibir turistas, pues el desarrollo es precario pero suficiente para el estándar de un mochilero. Cuando llegamos solo queríamos una pieza, pero resulto aún mejor, pues nos encontramos con varias cabañas a la orilla del río, todas con una hamaca para descansar, solo por si la vida en la isla se hacia un poco agotadora, y todas a un precio más que aceptable.

Como es habitual, teníamos 3 opciones para recorrer las islas: en moto, bicicleta o a pie. Y sin policías a la vista por ningún lado decidimos por lo que nos encanta: la moto. Recorriendo la isla puedes ver mas o menos lo que es la vida en estos lados; muchos campos de arroz (en este momento secos), búfalos pastando o bañándose en el río, botes por todos lados (el medio de transporte por excelencia), y todas las casas con un espacio común abierto donde siempre está alguien de la familia comiendo o viendo tele.

Parte de las cascadas Li Phi.

Parte de las cascadas Li Phi.

Nos dedicamos un día a recorrer las atracciones de la isla que principalmente son las cascadas Li Phi, conocidas por ser las mas caudalosas de Asia y por lo mismo bastante peligrosas. Sabíamos de la existencia de una pequeña playa en la isla que se encontraba dentro del mismo parque nacional. Estando ahí pudimos sentir la corriente que el Mekong traía consigo, pues al bañarte en el pequeño espacio semicerrado en el que se creó la playa, la corriente te movía de un lugar a otro incluso a ratos arrastrándote hacia el interior del río (la única esperanza si te ibas era una cuerda que delimitaba la playa y servía para estos efectos de salvavidas). Más hacia el este de la isla, donde los caminos se hacían menos transitados y se comenzaba a apreciar bosques vírgenes, pudimos encontrar otras cascadas, menos caudalosas pero no menos peligrosas llamadas Khon Pa Soi. En estas cascadas era bastante difícil bañarse así que solo nos quedo nuestra última opción para capear el calor que era mojar los pies a la orilla del río.

Pescando a orillas del Mekong.

Pescando a orillas del Mekong.

Sabíamos que hacia el sur de la isla, es posible, a través de la ayuda de algún local, su bote y un aporte en dinero de al menos 10 dólares acercarse a un lugar donde viven delfines de agua dulce. Nosotros optamos por no hacerlo pues el precio era el equivalente a una “posibilidad” de verlos por tan solo un segundo, y el avistamiento según nos contaron era básicamente la aleta y el lomo del delfín saliendo del agua…preferimos ahorrarnos esa plata ( que en equivalencia podían ser al menos 5 almuerzos).

El atractivo de este lugar es en su mayoría el ambiente dominguero y tranquilo que siempre se percibe, pues las actividades que tienes para hacer son simplemente las que ya mencionamos. Obviamente están los viajes en kayak a través de los rápidos que ofrecen las compañías turísticas, y una que otra actividad de esa línea; sin embargo este lugar nos inspiró relajo, que en el caso de Fernando se tradujo en arrendar una caña de pescar y pasar el día sentado bajo la sombra de un árbol, y en mi caso fue balancearme en la hamaca hasta quedarme dormida. Por primera vez no nos sentimos aburridos de no hacer nada, al contrario, disfrutamos esa inquietante paz y tranquilidad que en todo momento envuelve a Don Khon.

Datos útiles:

-Regla de oro: absolutamente todo es regateable!

-alojamiento: 50000 Kip.

-Desde aquí se puede emprender rumbo a Cambodia, sin embargo recomendamos tener ojo con las agencias, pues suele ocurrir que ya sea por la mala coordinación o por aprovechamiento te dejen en Cambodia en el medio de la nada, supuestamente “esperando” otro bus que nunca llega; averiguar bien las opciones para evitar el percance.

-Caña de pescar: Alrededor de 30000 Kip.

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